….. Y tuve un sueño con ….. … y llega la Semana de Pasión. Y allá en lo alto del madero, cuando el viento roza la madera cruzada y el silencio se hace sagrado, Jesús de Nazaret nos habla con palabras que nacen del dolor, pero florecen en perdón, en esperanza, en entrega. Fue en mis sueños, … cuando la noche abrió un umbral que no sabía que existía. Le vi, sereno, luminoso, cercano. Y hablamos, como si el tiempo se hubiera detenido solo para que Su voz alcanzara mi corazón. …… Y allí, bajo el peso de Su mirada, me quedé quieto, detenido en un silencio que no sabía descifrar. Era un silencio que no hería, un silencio que envolvía, un silencio que parecía venir de un lugar donde el tiempo ya no duele. Y entonces Él, con una ternura que desarma, con una voz que parecía nacer del mismo cielo, me dijo… Él: Hijo mío, acércate. Aun desde la cruz, mi palabra sigue viva. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). El perdón es mi respuesta al dolor, y tamb...